MARTI  VISTO POR SUS CONTEMPORANEOS.

El Sr. Calatayud ha tenido la amabilidad de prestarme su libro “MARTI, visto por sus contemporáneos”, ya que se hicieron 2,000 ejemplares,  en el 1976, y se agotaron, el está pensando publicar una segunda edición, ya que esta interesantísimo;  yo voy a extraer pequeños comentarios  de algunos de los famosos  personajes que compartieron con Martí.

 

 

 

ANTONIO Calatayud.

Periodista, historiador y poeta.

Nació en Santiago de Cuba (1939), tierra de generales independentistas y poetas nacionales.

Desde muy joven, motivado por un alto sentido democrático y constitucionalista, apenas 60 días después del inicio del gobierno revolucionario denuncio la infiltración de los elementos comunistas, dentro de las filas del EjercitoRebelde, publicando en su revista Voz Nueva un demoledor artículo que bajo el título de  “La Resurrección de los Apátridas” acusaba y denunciaba la conspiración del Partido Comunista para adueñarse de la revolución.

Enfrentado publica y luego clandestinamente a la recién estrenada dictadura de Fidel Castro, perseguido y bajo peligro de cárcel y fusilamiento, Calatayud se escapa en una pequeña embarcación y arriba  a las Costa de Cayo Hueso, el 7 de Diciembre de 1960.

Veterano de la invasión a Cuba el 17 de Abril de 1961, ha dirigido distintas organizaciones patrióticas.

Presidente Emérito de la Academia de la Historia de Cuba, y fundador del Club del  Libro Cubano. Creador del Plan Maceo, La Cumbre Patriótica, La Unidad Cubana, el Partido Independentista, el Directorio Revolucionario Cubano y el Comité Pro-Elecciones.

En la actualidad co-preside La Peña Martiana.

Reside en Miami, Florida, sin jamás haber trabajado para ninguna agencia extranjera (C.I.A. incluida) ni haber renunciado a su ciudadanía cubana.

MARTI

Visto por sus contemporáneos.

A manera de prologo, Antonio Calatayud.

Cientos de libros se han publicado de Martí o sobre Martí.

Martí por sí mismo es un gigante sin par. En él se unen el patriota idealista y el organizador revolucionario, el periodista insigne que historio en crónicas las cosas de su tiempo y el poeta renovador y nuevo que fue precursor del Modernismo. Novelista, diplomático, escritor que enriqueció el idioma con nuevos giros y palabras, unificador de la voluntad combatiente cubana, americanista de primera fila, orador elocuentísimo, son tantas y tantas las reales facetas de este sociólogo moralista que no se aisló en su torre de marfil y se abrazo a los pobres y a los negros y a los soldados de la patria, que no es asombrosa la gran atención que propios y extraños le han dedicado casi desde siempre, a su vida interesantísima y a su abundante obra.

El gran valor de este libro está en sus autores; donde todo tiene la certidumbre del testimonio vivo y directo, sin especulaciones, sin imaginaciones, sin elucubraciones.

Máximo Gómez, Rubén Darío, Serafín Sánchez, Vargas Vila, Fermín Valdés Domínguez, Blanch Z. de Baralt, Enrique Loinas del Castillo, Justo Sierra, Gonzalo de Quesada, Charles Dana, Juan Gualberto Gómez, María Mantilla, Luis G. Urbina, Tomas Estrada Palma, Amado Nervo y muchos más.

En fin, un libro original y extraordinario, escrito sobre un hombre extraordinario y original, por autores, en verdad también originales y extraordinario.

Honrar, honra.

Antonio Calatayud.

MARTÍ CABALLERO.

BLANCHE  Z. DE BARALT

Comento sobre Martí:

Al  hojear de nuevo sus libros, al devorar las vibrantes paginas donde el Maestro ha grabado como en planchas de acero, con firme buril, los anhelos de su alma ardiente, su visión de los hombres y de las cosas, he sentido latir el corazón genial del autor y evocado su imagen y su persona sugestiva como lo conocí y trate más de diez años seguidos, siendo el fraternal amigo de mi marido tertuliano constante, respetado y querido de nuestra casa.

LOS OJOS DE MARTÍ

Alberto Plochet

Yo conocí a Martí en la mañana de un día otoñal del año 1885.  Estaban en la ciudad de Nueva York a la sazón Máximo Gómez, Antonio Maceo y Flor Crombet, levantando fondos para llevar a cabo la intentona revolucionaria que tuvo tan ruidoso y triste epilogo en el Canal de Panamá con el fracaso de la célebre captura del vapor “San Jacinto”.

Como es sabido, Martí no apadrino aquella intentona, se oponía a todas esas revoluciones importadas sin que previamente se prepara al pueblo de Cuba para recibirlas; pero a pesar de esto, Martí y los tres jefes se abrazaron con desbordante efusión y cariño.

Yo que me encontraba en el interior, me fije en Martí de quien había oído hablar vagamente. Me agrado sobremanera el aspecto general de martí. Cuando hube apreciado contornos y trajes, fue que vi sus ojos; esos ojos, fueron lo que más me llamaron la atención de toda su personalidad, jamás los había visto iguales, acaso en tamaño, pero no en expresión.; la expresión tierna y melancólica de sus ojos, nunca miraron iracundos, ni aun cuando piadosamente anatematizaba a los réprobos y austriacantes.

 

 

JOSE  M. VARGAS VILA

JOSE MARTI

Evocación

Para los que vimos a José Martí con estos ojos de carne, que acaso la muerte envuelva pronto en su Eterna cecidad… Para los que oímos con estos oídos de carne su voz,  suave, grave, extrañamente musical de José Martí, que no tenía el sonido de una fanfarria guerrera, escuchada en un campo de batalla, sino la armonía deliciosa de un quinteto de Cesar Frank.

Aquel hombre flébil y encorvado, se erguía recto como una flecha y la sonrisa desaparecía de sus labios, el brazo derecho llevado atrás, y la izquierda levantada como si fuese a clavar en tierra una bandera; la extendía luego hacia adelante, como si marcase el camino de la Victoria a las Huestes Invisibles,  cuando llegaba el momento del Apostrofe vibrador, y hablaba de Cuba.

MARIA MANTILLA DE ROMERO

Recuerdo de mis primeros quince años.

Que grato es vivir con recuerdos tan vivos y llenos de cariño como los que llevo yo en el alma!  Viví junto a Martí por muchos años y me siento orgullosa del cariño tan grande que el tenia por mí. Toda la educación e instrucción que poseo, se la debo a él. Me daba clases con gran paciencia y cariño. El francés me lo enseño de manera sencilla y fácil de comprender; pero su mayor afán eran mis estudios de piano. Siendo aun niña me llevaba a las reuniones de La Liga, una sociedad de cubanos de color, todos hombres cultos y muy caballerosos, para que yo les tocara algunas piezas de música. A veces no quería ir y me decía: “Si, hijita, es deber de uno darle placer a aquellos que no gozan de mucho”.

 

Recuerdo también sentados bajo un árbol, me pico una abeja en la frente, en el instante el la trituro con los dedos; de su episodio resulto el “verso sencillo” que dice:

Temblé una vez en la reja

A la entrada de la viña,

Cuando la bárbara abeja

Pico en la frente a mi niña.

 

Cuando él escribía algún artículo me lo daba a leer, pues decía que yo era su secretaria;  siendo yo su discípula, yo conocía cada rasgo de su letra.

Mi último recuerdo es del día que Martí se despidió de nosotros, cuando salió para Santo Domingo.

 

Seria para mi interminable si tratara de escribir tantos escritos de personas importantes que lo conocieron. Así que esperamos con ansia la segunda edición de tan interesante libro.

Gloria Ofelia Cristo.